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Aunque hay personas que prefieren consumir agua mineral, la mayor parte de la población opta por el agua del grifo. En este sentido, cada vez son más las familias que eligen una solución rápida, económica y con grandes beneficios: los filtros de purificación de agua. Estos utensilios se encargan de eliminar todas y cada una de las impurezas que puedan estar presentes en el agua, incluyendo elementos como el cloro, los compuestos orgánicos, los metales pesados, los virus y las bacterias.

Este elemento supone un plus a las rejillas que componen el grifo, debido a que actúa como escudo frente a los residuos de las juntas, los trozos desprendidos de la propia cañería y los óxidos. Y es que, además de ser una parte clave de la grifería en el ámbito relacionado con la salud y la higiene, juega un papel clave a la hora de contribuir en la protección del medio ambiente frente a los plásticos, ya que gracias a su uso se evita la compra de agua embotellada.

Si te estás planteando la instalación de un filtro de agua en casa, es importante que antes conozcas la diferencia entre filtrar y purificar, dos términos que se suelen confundir y que, aunque están directamente relacionados, suponen conceptos diferentes.

El primero, filtrar, hace referencia a la malla mencionada con anterioridad, que suele venir incorporada desde primer momento en los sistemas de grifería. Los filtros de sedimentos y los filtros de membranas ayudan a retener las partículas sólidas mientras que, por el contrario, el sistema de purificación busca eliminar todo aquello que no sea saludable en el agua (minerales, sales, materia orgánica…). Por ello, la diferencia entre estos dos sistemas reside principalmente en el tipo de materia a eliminar (sólidas en el caso de las filtraciones, disueltas en la purificación).

Al igual que ocurre con la mayor parte de los utensilios domésticos, este también necesita un mantenimiento regular y adecuado. De no ser así, los filtros se pueden saturar, derivando en variaciones en la presión del agua, roturas e incluso cambios en el sabor y el olor del agua.

Aunque cada filtro es diferente, todos necesitan una limpieza adecuada cada dos o tres meses y una sustitución cuando sea necesario. Estos son los pasos que hay que llevar a cabo para recuperar la eficacia del filtro:

  1. Desenroscar el filtro de la base con cuidado de no dañar el cromado.
  2. Colocarlo debajo de un chorro intenso de agua con el fin de eliminar las impurezas, pudiendo utilizar para ello un palito de dientes o un alfiler.
  3. Si a pesar de esto el filtro sigue sin proporcionar agua de forma homogénea, recomendamos sustituirlo por uno nuevo.
  4. Para contribuir con el medio ambiente, existe la posibilidad de colocar un perfilador. Esta pieza, además de filtrar el agua, hace que se mezcle con aire. De esta forma, conseguimos obtener la misma presión pero la cantidad de agua utilizada se reducirá casi a la mitad.

En muchas ocasiones, después de haber seguido estos pasos, el problema persiste. Esto se puede deber a que el atasco tenga otro origen o porque no hemos seguido los pasos correctamente. Para evitar cualquier imprevisto durante la reparación, en CAMDESA recomendamos acudir a un profesional especializado ante situaciones de este tipo. No dudes en ponerte en contacto con nosotros para cualquier consulta, estaremos disponibles las 24 horas del día. Llámanos sin compromiso al 686 460 438.

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